
Capital equivale a cabeza, un país en el que la cabeza no funciona puede darse por muerto. Quito, la capital ecuatoriana, no tiene parte en el manejo político del país. Lo demuestra la poca presencia de quiteños en la sede de la presidencia y la nula concurrencia de candidatos de ese origen a las próximas elecciones. Antes, cada alcalde fue, en su momento, un precandidato a la presidencia. Esto ya no se produce porque los burgomaestres de las dos últimas décadas han sido oscurecidos por la imposibilidad de bregar con la exagerada proliferación de normas y la hipertrofia administrativa.
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Imagen: Tzantzas, fotografía de I. Jmabel, CC BY-SA 3.0,
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5067817
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