«La mujer es el sistema», decía

Captura de pantalla 2024-09-11 a la(s) 13.35.11

Mi querido amigo Raúl Andrade Gándara a tenido a bien acordarse de un artículo mío publicado hace cosa de medio siglo. Nuestra amistad supera por algunos años esa cifra miliaria. Sí, eran años turbulentos e intensos. Apasionados, con facilidad nos íbamos a los extremos. Del “decembrismo” universitario sólo quedó el isotipo del pájaro que décadas después nos copió el Partido Popular español. En todo caso, Raúl define con brillantez cuál era nuestra posición entonces: “Era una época propicia para cuestionarlo todo, y atrapados como estábamos por la parafernalia izquierdista y sus adoradores, nos identificamos como un pequeño grupo de amigos disidentes que pretendíamos ver el mundo desde otra óptica. Idealistas ante todo, queríamos entender e informarnos mejor sobre el mundo antes de abrazar una ideología impuesta por alumnos y profesores, algunos convertidos con el tiempo en autoridades, con suertes disímiles y resultados además cuestionables.”

Raúl soñaba entonces con ser literato, yo quería ser político. La vida llevó a Andrade a la política, llegó a ser legislador. Hizo así honor a su ilustre familia, que aportó al país importantes políticos y escritores. Quisiera decir con la misma certeza que terminé de escritor, bueno, el SRI me reconoció como tal la semana pasada. Lo que sí, dudo que él hubiera dado el menor crédito a un quiromántico que le hubiese entonces predicho que terminaría viviendo en Minessota. En cambio, si a mí, el mismo adivinador me hubiese vaticinado que viviría medio siglo en Tumbaco, lo habría despachado por decir cosas obvias, pues era perfectamente predecible.

Pero la digresión vale. Porque en nuestros sueños de entonces, en las mágicas décadas de los años sesenta y setenta, acertando o equivocándonos, había en nosotros un honesto anhelo de ser ciudadanos… algo complicado en esos nueve años de dictaduras. Sentirnos vivos, libres, buscando ser felices. Hacíamos nuestro aporte juvenil, talvez lúdico, con lecturas, opiniones y travesuras. Ese anhelo ciudadano, sinónimo exacto de cívico, vive afortunadamente en nosotros. Lo demuestra que Raúl se haya entusiasmado con la propuesta de la ministra Alegría Crespo para insuflar contenidos cívicos en la educación ecuatoriana. También a mí me pareció una idea muy constructiva y bien direccionada, por eso le dediqué al tema mi artículo de esta semana en Diario El Universo. Y veo que mi amiga Mónica Varea, colega de página en el rotativo porteño, hace lo propio el día de hoy. No en balde ella anduvo por la misma facultad, por esa misma época. Y vamos más allá, porque veo que los tres coincidimos en qué se debe entender por civismo: respeto. Nada de fanfarria patriotera, ninguna fetichitización de instituciones, sin ídolos ni dogmas: respeto por los demás. ¡Qué gusto, compañeros!


Imagen: Peugeot 204 (1973), 
vehículo decembrista

TE PUEDE INTERESAR:

https://www.eluniverso.com/columnista/monica-varea

https://alfonsoreece.com/2024/09/09/civica/