La incestuosa guerra

La guerra es detestable, por eso, quienes la provocan merecen una condena. El mejor castigo que recibe un agresor es el que puede propinárselo la misma víctima, en el hecho de defenderse. Así se castiga al criminal y se evita parcial o totalmente la consumación del delito. La defensa deber ser oportuna, eficaz y suficiente de lo contrario no es tal. Parte de tal oportunidad puede ser el ataque preventivo. ¿Se puede esperar que un violento contumaz, que alardea de sus armas, dé el primer golpe?

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Imagen: B-2, U.S. Air Force photo by Staff 
Sgt. Joshua Hastings