
Los islámicos, ¿o los islamistas?, querían penetrar en Europa, los ayudó un guerrero cristiano de oscuro origen. La leyenda lo califica de traidor, pero explica su actitud. Cuando, con su ayuda, los árabes consiguieron conquistar España, no se sabe que lo hayan premiado. Se llamaba don Julián, vivió en tiempos revueltos. La historia, ya se sabe, tiende a repetirse. Los musulmanes establecieron un califato que duró ocho siglos. En el siglo XXI vivimos una situación con demasiados parecidos.
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Imagen: grabado incluido en Las Glorias Nacionales, obra publicada en 1852 en Madrid y Barcelona por la Librería de la Publicidad y la Imprenta de Luis Tasso
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