“No volveré”

Del ferrocarril ecuatoriano puede decirse que es el tren de la ausencia. El desarrollo del país se ha producido sin contar con la red ferroviaria, que no puede seguir siendo subsidiado por un Estado anémico. Pero nuestro “rey emérito” ha publicado que es su tren, bueno, bueno, le decimos, porque  no volverá, su boleto no tiene regreso.

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Imagen: Lluvia, vapor y velocidad. El gran ferrocarril del
Oeste.
Oleo sobre tela de William Turner (1725-1851)