País de mendigos

Regalemos mil dólares, total “sí hay plata”. Basta emitir un decreto declarando depositados sucres electrónicos en las cuentas de todos los beneficiarios. ¡Qué tontos quienes gobernaron al país hasta hoy! No se dieron cuenta de que era suficiente un asiento contable ¡y zas! ¡Aparece el dinero! Esta propuesta antiética y quizá ilegal, proviene de los mismos que en 2006 denostaban a su rival porque “regalaba plata” a cambio del sufragio, con la diferencia de que el acusado de entonces lo extraía de sus propios caudales.

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Imagen: Il ciarlatano, aguafuerte de Bartolomeo Pinelli
(1781-1835)