
Estamos sometidos a un bombardeo masivo de información médica. La cantidad creciente es ya un problema, pero más grave es la desigual calidad de las noticias e informes que nos llegan, con frecuencia contradictorios o provenientes de fuentes de dudosa confiabilidad. Esta es una situación peligrosa pero que no puede controlarse mediante una simple censura. Las personas deben ser educadas para saber evaluar la fuentes y tener un criterio razonable que les permita discriminar los contenidos válidos de la charlatanería.
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Imagen: La sorcière, grabado Gustave Doré (Estrasburgo, 06-01-1832-París, 23-01-1883)
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