Muy temprano en la historia la clase sacerdotal pactó con los guerreros y les demostró que era una alianza era mutuamente beneficiosa. Decían que con sus ritos propiciaban el triunfo de los ejércitos, e inventaron que los reyes y nobles recibían su poder de los dioses. Hasta hoy vemos popes que bendicen tanques y aviones. Pero siempre surgen profetas que se niegan a pactar con el establecimiento guerrero-clerical. Son los que tienen contacto con el espíritu y lo proclaman.
Dar clic en la imagen para leer completoImagen: Sinagoga, grabado de Rembrandt
van Rijn (Leiden, 1606-Ámsterdam,1669)
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