La calentura no está en las tablets

Sin una firme formación ética no será posible dar un salto en la calidad de la educación. La falta de un alto compromiso moral convierte a los modernos recursos técnicos en herramientas para desmontar la educación. En un país donde los principios están desde hace mucho tiempos deteriorados, las viejas trampas reaparecen repotenciadas con los dispositivos virtuales y electrónicos. Las nuevos hornadas de graduados se disuelven dominadas por actitudes apáticas, intenciones egoístas y visiones miopes.