Diez razones para vestir de negro

NEGRO

Texto originalmente publicado en SoHo en octubre de 2007
  1. A nadie le preguntan “¿por qué vistes de azul?” Una prenda roja, rosada o amarilla pueden ocasionar algún comentario pero, a pesar de que la penúltima moda lo puso en vigencia, si se viste de negro seguro vendrá la pregunta “¿por qué estás de negro?” Si hace calor le dirán que está loco vistiendo color de cuervo, igual si va a la playa con ropa del mismo tono. Entonces, si lo que quiere es no pasar desapercibido la ropa negra es la adecuada. Los sacerdotes de muchas religiones por eso lo usan, por el peso simbólico de este color que es la negación de los colores, el no color de la noche.

 

  1. Siendo como soy socio fundador del Círculo Voyerista de Quito, sé que para las andanzas nocturnas de un fisgón, nada tan apropiado como un calentador negro y zapatos de escalador del mismo color. Sería útil también usar un pasamontañas oscuro como un mirlo, pero puede tener problemas con los policías y los guardianes, que no le creerán que se ha tomado tanto trabajo sólo para disfrutar de esos dos minutos en que la vecina se cambia de ropa, y si le creen igual le darán cana, a menos que acceda a compartir con ellos el espectáculo, con lo que la satisfacción cae cerca de cero, porque éste es un vicio esencialmente solitario.

 

  1. Para nuestra civilización es el color del duelo, pero no lo es para todas las culturas. En todo caso, esto de ser un color fúnebre me sirvió en su ocasión. Primero voy a contar que llegar a tener un guardarropa enteramente negro (con complementos grises y camisas blancas, eso sí) costó trabajo. Sobre todo cuando era adolescente y no tenía ingresos propios, era imposible conseguir que mis padres me compren toda la ropa negra y calificaban a mi gusto de “manía rara”. Cuando empecé a trabajar el closet comenzó a oscurecer paulatinamente. Pero todavía tenía ropa de otros colores, por lo que no vestía todos los días de negro. Mi jefe era un hombre exageradamente cortés y si me encontraba de esa guisa en seguida me preguntaba con angustia “¿por qué estás de negro, papacito?” Yo le respondía “es que verá, se murió la abuelita de un amigo, así que me he de ir a eso de las once al entierro, ¿no?” Mi cordial superior me respondía siempre “pero claro, hijito” y yo me iba tomar cerveza en la avenida Amazonas, que era lo que entonces se estilaba.

 

  1. Es verdad que las telas negras se ensucian con el polvo de color claro, pero he comprobado definitivamente que el negro es el tono más resistente a toda clase de manchas. Suelo regarme toda clase de líquidos, especialmente vino y éste especialmente después de la cuarta copa y, definitivamente, ningún color como el negro para soportar estas tragedias. ¡Ah, y por supuesto, disimula los restos de maquillaje! Esto después de situaciones comprometidas como un entierro (muchos abrazos) o bailar un bolero (que debe hacerse siempre de cerca).

 

  1. Si una prenda comienza a perder color o se mancha, en los más de los casos sólo podrá recuperarla tiñéndola de negro. Si la ropa es negra, ningún problema, tras la tintura queda del color que siempre tuvo y como nueva.

 

  1. Algo tiene de elegante. Por eso el smoking y el frac son negros. La elegancia de un buen traje negro no es igualada. Pero, ¡cuidado!: no existe el negro, sino los negros, y combinar entre los distintos matices es peligroso y más difícil que entre varios colores.

 

  1. El colegio en el que estudié presumía de laico, eso sí de una manera muy curiosa. Por eso era mal visto vestirse de negro, del que decían que era un color clerical. Gran motivo para dar la contra, capricho que hasta hoy me dura.

 

  1. No se puede menos que estar por completo de acuerdo con los deseos de reencarnación de William Faulkner: “Sabes, si yo reencarnara, quiero volver como gallinazo. Nadie lo odia, o lo envidia, o lo quiere, o lo necesita. Nunca se molesta, ni está en peligro y puede comer cualquier cosa”. Entonces conviene ir entrenado para la próxima vida

 

  1. Tengo algo así como un cientoveintiochoavo de sangre inca, por vía de doña Francisca Coya. Hago un discreto homenaje a ese origen al vestir de negro, que según el Inca Garcilazlo (Tomo II de los Comentarios Reales) era el color preferido de los Incas.

 

  1. La especie de que es dañino vestir de negro es mitad leyenda urbana, mitad superstición campesina. No hay ninguna evidencia científica de que haga daño gastar este elegante y práctico color.