La madre de todos los errores

KM Muchos marxistas, porque quedan muchos, opinan que el fracaso del socialismo real, del modelo soviético, se debió a que Stalin y otros malinterpretaron la doctrina de Karl Marx. Piensan que esta sigue siendo válida y que no tiene que ver con el genocidio, el Gulag, el muro y tantas barbaridades. No es así. El socialismo no funcionó porque parte de bases equivocadas.

El edificio teórico marxista se asienta sobre la hipótesis de la plusvalía. Esta sostiene que las ganancias de los empresarios provienen de robarles a los trabajadores una parte de lo que producen con su esfuerzo. Este enunciado solo lleva a absurdos. Veamos un ejemplo: un empresario agrícola X tiene diez trabajadores que trabajan con azadón y producen cien dólares de papas; otro, Z introduce un arado tirado por animales y con un solo trabajador, consigue los mismos cien dólares. El empresario X paga cinco dólares a sus trabajadores obteniendo 50 dólares de utilidad. Z paga 20 dólares a su trabajador y obtiene 80 dólares de utilidad. Según esta peregrina doctrina, el empresario innovador Z sería más explotador que el primero porque “roba” más a su único trabajador, a pesar de que este gana cuatro veces más que sus colegas.

Si usted cree que está haciendo una buena cosa al emplear a tres personas para que crezcan trabajando en su empresa y que sus familias tengan sustento, casa y educación, está muy equivocado, de acuerdo a la teoría de la plusvalía, les está robando. Podrá decirme el lector que no puede ser, que es imposible que alguien piense semejante disparate. Bueno, pregúnteles, creen a pie juntillas en este enunciado, les parece el mayor descubrimiento de Marx. Y llegan al éxtasis contemplando esta ecuación “científica”, cuya genialidad está en ser eficaz explicación para los complejos de los envidiosos y resentidos. Para ellos no hay dinero hecho honradamente, ninguno, todo es arranchado a alguien, sobre todo a los propios trabajadores.

Y de allí viene la desconfianza con todo lo que signifique iniciativa privada. Lo dicen muy claramente: el empresario es ladrón aunque no quiera. Con un punto de vista así no hay acuerdo posible entre el socialismo de cuño marxista y la empresa. Hay que tomar en cuenta que durante cuatro décadas las universidades ecuatorianas y, en general, toda la educación ha estado copada por grupos marxistas, que han enseñado como dogma de fe la teoría de la plusvalía. En la mayoría de esos centros de educación superior Materialismo era una asignatura obligatoria. ¿O me estoy inventando? Entonces son miles de profesionales que piensan de esa manera, si se lo callan es por pura estrategia “revolucionaria”.

Se puede ver claramente que la creencia ciega en este dogma subyace en el peregrino proyecto de ligar los sueldos a la utilidad de las empresas. A pesar de que resultará desastroso para la economía, se empeñarán en ello, porque consideran que toda utilidad es robo, que el patrono innovador es más ladrón que el anticuado, que el eficiente explota más que el incompetente, que el éxito es un delito… No se hagan ilusiones, tienen estas ideas metidas en la médula.

Publicado originalmente el 28 de septiembre de 2009 
en Diario El Universo