Las especies del Yasuní

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Primero unas precisiones: el petróleo es de todos y cada uno de los ecuatorianos, el Gobierno lo administra, no es el dueño. Idealmente nos tocan unos novecientos dólares anuales, que deberían ser entregados de manera individual a cada ecuatoriano. Por administrar esa riqueza el Gobierno podría cobrar el 2%. Sería útil deducir, digamos, unos cien dólares de cada dividendo para un seguro universal de salud. De las cuotas correspondientes a los niños podrían tomarse unos trescientos como contribución a una educación de excelencia, el resto les sería depositado en un fondo para financiar parte de su universidad. De idéntica manera se debe proceder con todos los ingresos provenientes de recursos minerales y de todos aquellos que puedan calificarse de “naturales”. Listo, si me gasto mi porción en vino, como en efecto lo haría, es muy mi problema. Si el Gobierno toma esos ingresos, está cobrando un impuesto y si los asigna a tal o cual comunidad o ciudad, no es ninguna dádiva, está devolviendo lo que ha tomado.

Ahora unas preguntitas: ¿Podrá la refinería Eloy Alfaro funcionar sin el petróleo de ITT? ¿Si no se dispone de ese hidrocarburo, se requeriría importar crudo? ¿En este caso último, resultará rentable ese complejo petroindustrial? ¿Es verdad que esas instalaciones para funcionar requieren de agua en tal cantidad que, no habiendo agua dulce en la zona, será necesario desalinizar grandes cantidades de agua de mar? ¿Dado este caso, la sal revertida en el océano producirá un cambio en la salinidad en una superficie creciente, lo que afectará la pesca y la ecología? ¿Cuál es el sentido de la misteriosa mediación venezolana en esta obra, porque no va a ser financiada ni construida por venezolanos? Son solo preguntas comedidas, no afirmaciones, no vayan a decir que estoy causando “conmoción social”. Pero no quiero oír sus respuestas, no es necesario.

Ahora una percepción, solo una percepción (también tengo derecho a tenerlas,  percipere humanum est): las comisiones nombradas para negociar el mantenimiento del petróleo de ITT bajo tierra están concebidas para no tener éxito. No, no necesito tampoco que me desmientan. La contestación a mis preguntas y la contradicción de mi percepción, muy ligadas entre sí, no interesan, lo importante es demostrar un serio compromiso con la tesis de la no explotación de esos campos. ¿Cómo demostrarlo? Sencillo: consultando a los dueños del petróleo. Si en realidad esa es nuestra posición, debe convocarse a una consulta popular para decidir qué hacer con esos recursos. Ahí sí vamos a ver cuál es el verdadero color de las diferentes especies que defienden al Yasuní. Porque ahora hay muchos que se han pintado las escamas de verde solo para molestar al Gobierno, o para dar gusto al ala ecologista de su electorado, pero que no están en el fondo de acuerdo con la iniciativa. Con la consulta popular, cuyo resultado será irrevocable, se les caerá la pintura verde Che o verde dólar, porque de todo hay en un parque tan biodiverso, que se han echado encima. Atrévanse a convocarla.

Publicado en Diario El Universo el 8 de febrero de 2010