4 de octubre


          En el cuadragésimo aniversario de la muerte Janis Joplin

El 4 de octubre de 1970… cuarenta años, o tres años después, o hace cuatro… Qué importa. Total el pasado es el caos en el que se han disuelto nuestros sueños, nuestros proyectos, nuestros amores. Para ti, la mañana de ayer domingo en Quito está tan perdida como lo está la del 19 de enero de 1943 en Port Arthur, Texas (“pero Port Arthur es el peor lugar que jamás encontré”). 04-10-1970: un cortocircuito quemó para siempre un instrumento de fidelidad inigualable. La corporeidad frágil de Janis Joplin, delicado conjunto de transistores melodiosos, no resistió una sobrecarga de heroína y alcohol. ¡La peste de nuestra generación!… What good can drinkin’ do?… Al día siguiente también me siento azul.

Hubo, hay, grandes músicos de los mismos años que han sobrevivido, pero la singularidad de la voz de esta cantante irreductible no se ha vuelto a repetir. ¡Y vaya que ha habido imitadoras! Sin cuidado se la puede calificar de mezzosoprano, pero con eso se dice tan poco. Ni siquiera hizo una media docena de elepés, ¡pero qué estela majestuosa la de este fugaz meteorito! Ese es el destino de los luceros, quemarse en esplendor en unos segundos, a lo mejor Janis no debía sobrevivir, no habría sido lo mismo… Como el amor, los aerolitos no tienen salvación.

Ciertos días podemos identificarnos con esa rebeldía indefinida y preguntarnos si cabe hablar de una rebeldía con “propósitos”, con “metas”, con “proceso”. No es rebelde aquel cuya sublevación es una manera de acomodarse en el poder. No lo son los que conciben al cambio como un relevo de jefes. No lo son los que organizan la subversión para conseguir empleo. ¡Qué risa! En días como este sabemos que rebelarse es mortal e infinito… “Ahora llámame apocado, puedes llamarme malo… me han llamado peores cosas”. La Joplin era blanca pero cantaba como negra, blanquísima pero cantaba blues y soul, la combinación es peligrosa. Ya ven lo que pasó.

Entonces se nos pasaron cuarenta años, ¡qué vergüenza!, tratando de buscarle un sentido a nuestra libertad. “Todo lo que debes hacer es ser un buen hombre, una vez, para una mujer, y ese será el fin del camino”. Es indigerible, pero desafiante. Y así estamos, con la estúpida pared de ladrillo que no oye y algo que está tratando de polucionar nuestros cerebros. Malos tiempos, para no desesperarte oye a esa tejana vital, y deletérea, y muerta. ¿Por qué no se quedó en Sudamérica? No, sabemos que eso siempre es peor.

Para todos los fines, siempre, siempre, siempre, celebraré el 4 de octubre… Además así lo quería ella, que dejó diez mil dólares para que sus amigos homenajearan su muerte con una fiesta loca… Hacer de la vida una fiesta loca, sin cálculo, sin destino… por favor, pon otra vez ese CD, aunque se burlen tus compañeros: “¡Ya va a poner otra vez Janis Joplin!”. Oye:

“I said hold on to somebody when you get a little lonely, dear
Hey hey, hold on to that man’s heart
Hey hey, get it, want it, hold it, need it
Get it, want it, need it, hold it
Get it while you can, yeah
Honey get it while you can, baby, yeah
Hey hey, get it while you can”.

 

© Imagen: Baron Wolman