Ni ángeles ni superhéroes

creso   De distintas maneras varios lectores me preguntan si considero que los empresarios son superhombres o ángeles. Bueno, primero establezcamos quién es un “empresario”. Se puede ser rico y no serlo. Algunos artistas, profesionales, deportistas, tienen grandes fortunas y no son empresarios. Se puede ser capitalista, es decir propietario de capital y no serlo; un rentista no es un empresario. Tampoco lo son los hombres de negocios, estos son comisionistas, especuladores, agentes, hacen negocios y no empresas. El empresario por esencia arriesga en la creación de valor agregado, de riqueza nueva, de infraestructuras y empleo.

Los empresarios son fundamentales para el desarrollo económico de una sociedad. Se puede decir paladinamente que donde no hay empresarios no hay prosperidad. Hasta ahí llegamos, por lo demás no tienen, más ni menos virtudes que las que tiene cualquier grupo humano. De allí que no estén ni mejor ni peor capacitados para desempeñar cargos políticos. Contra lo que se ha dicho, no creo que alguien que administró bien la tienda de la esquina va a ser necesariamente un buen presidente de junta parroquial. Y es que hay una diferencia importante entre la actividad empresarial y la administración pública, la una tiene como propósito esencial la generación de ganancias, la otra, el servicio a la sociedad. Por supuesto, que la empresa privada debe tener lo que llaman “responsabilidad empresarial”, y la administración pública está obligada a optimizar sus recursos, pero son factores relativos más al “cómo” que al “qué”.

La experiencia de los empresarios convertidos en mandatarios de sus países es bastante pobre. Curiosamente, se esperaría que una vez en el poder sean liberales, que favorezcan el libre mercado y la libre empresa, pero no suele ocurrir así. ¿Sabían que el castro-chavista Manuel Zelaya es un riquísimo empresario? George W. Bush, de Estados Unidos, no era exactamente un hombre de empresa, pero fue el primer presidente de Estados Unidos con una maestría en administración (MBA) y es fruto y parte de un entorno empresarial, sin embargo fue lo menos parecido a un buen administrador y, aunque se paren de cabeza, no fue liberal, ni neo, ni paleo. Y tenemos a  Il Cavalieri  Silvio Berlusconi. Una gestión económica mediocre junto a una política que no se perdonaría en el Tercer Mundo, menos en una democracia europea. ¿Liberal? ¡Ni por el forro! Fijémonos nomás en sus maniobras contra la prensa libre. Sus opiniones respecto a lo que deben ser y hacer los medios de comunicación se acercan tanto, tanto a las de los dictadores “albinos”.

Esta moda de que los hombres más ricos de cada país quieran convertirse también en jefes de Estado no augura nada bueno. Me parece que lo hacen como un máximo lujo, la presidencia como la guinda en el pastel de su vanidad. Por eso nunca me entusiasmaron las candidaturas de Sebastián Piñera a la presidencia de Chile, ni de Álvaro Noboa a la de Ecuador, ni la de Martinelli a la Panamá. Los resultados me han dado la razón.

Imagen: El rey Creso, el hombre más rico de la antiguedad 
enseña sus tesoros al sabio Solón. Pintura de Nikolaus Knüpfer.
Publicado originalmente el 26 de octubre de 2009 en Diario 
El Universo